lunes, 22 de abril de 2013

En mi prisión

En mi prisión consciente de cada pedacito de carne dolorida carne que vive en mí en ese yo que es carne y no cuando se cree consciente y quiere irse... pero no aún, susurra en su prisión, no ahora, no aún, no mientras duela...

domingo, 17 de marzo de 2013

No quiero dormir

No quiero dormir,                                                  no quiero absorber                            a la inconsciencia
en gotas.                                  

domingo, 20 de enero de 2013

Día de tormenta

Un día de tormenta
es el día en que la cama
me escupe temprano
y mis huesos
quieren dehacerse de mí.

 
19 de enero de 2013

viernes, 21 de diciembre de 2012

Actualización

Luego de conversarlo mucho conmigo misma, decidí eliminar las páginas que contenían mis trabajos en el blog http://obriala.com.uy/. Fue la solución que encontré para poder seguir trabajando en estos proyectos. Había excedido la capacidad de almacenamiento (que es de 1GB) y no me permitían publicar más imágenes en ninguno de mis blogs. Fue la solución que encontré, drástica pero efectiva. Aparecerán ahí, de ahora en adelante, ejemplos de los trabajos que estoy haciendo y ya no las muestras completas. A los seguidores las disculpas del caso y mi agradecimiento.

Mientras no llegas...

Atada a mi cuerpo
con nudos,
fuertes nudos,
apretados nudos.
Un pie frente al otro,
ningún paso dado,
ningún paso al lado
ni adelante...
Fuertes nudos,
apretados nudos.
Mientras no llegas...
mientras no llegas.
Atada a mi propia inmovilidad,
solo deseo...
solo deseo.
Ni las piedras duran para siempre,
no en este mundo,
no en este cuerpo.
Nada será para siempre.
Ni este cuerpo ni yo,
ninguno de los dos
se declara vencedor.
Ni este cuerpo ni yo,
se declara vencedor...
hoy.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Había olvidado el placer de leer paladeando las palabras. Abandono la lectura automática y me encuentro como un niño que se come una torta a cucharaditas para que no se le termine tan pronto.

El libro es una novela que hace mucho buscaba: A casa das sete mulheres de Letícia Wierzchowski, la escritora brasilera en cuya obra se basó la miniserie del mismo nombre, adaptada por la TV Globo en 2003. Yo, que estaba preparada para una novela histórica pesadota, llena de datos, valga la redundancia..., históricos, me enamoré desde las primeras palabras de la prosa delicada, elegante, propia de la época que narra y de las personas que son fueron sus personajes. La mezcla de portugués y español es correctísima, sin ser exagerada ni excesiva en la boca de cada personaje. Las descripciones sirven, fundamentalmente, para plasmar el mundo en el que viven las mujeres de la familia y como sus personajes van evolucionando a lo largo de la novela.

Declaro aquí mi enamoramiento total y absoluto sin haber acabado de leerla. Nunca vi la miniserie completa, así que no me siento influenciada por la otra historia. Aunque sí debo reconocer que cada vez que Caetana lee una carta de su amado Bento, yo escucho la voz de Werner Schünemann (el actor que interpretó a Bento Goncalves en la miniserie) resonando en mis oídos...

Sinopsis:

La historia transcurre durante la Revolução Farroupilha en Rio Grande do Sul, actual estado del sur del Brasil, entre los años 1835 y 1845. En esta novela se narra la vida de siete mujeres de la familia de Bento Gonçalves da Silva, general y jefe de la revolución que pretendía la abolición de la esclavitud y la independencia de Rio Grande do Sul, bajo un gobierno republicano.
Ellas habitan en la casa de la hacienda familiar, protegidas de los posibles ataques de las tropas imperiales por el italiano Giuseppe Garibaldi, que se enamora de Manuela (sobrina de Bento, y de la cual su hijo mayor está totalmente enamorado). Así se da comienzo a una serie de amores cruzados, siendo el más romántico el que protagonizan Rosario (hermana de Manuela) y el capitán imperial Estevão.

http://es.wikipedia.org/wiki/La_casa_de_las_siete_mujeres

martes, 20 de noviembre de 2012

365 - 12: Es fácil robar


Vidrieras 2012, foto de la autora
     Habían salido a recorrer tiendas. La amiga  estaba en el probador. Había llevado varias piezas de diferentes tamaños para no tener que volver a desvestirse si no le servía alguna. Ella se quedó haciendo tiempo en la fila de perchas de la tienda. Las dos empleadas conversaban, discretas, detrás del mostrador.

     Era una tienda cara pero con ropa de calidad. A ella le gustaba ir con frecuencia y revisar colecciones, pero solo podía comprar cuando era temporada de ofertas lo que ocurría una o dos veces al año. Le gustaba ver la ropa ordenada por talle y por color, tocar la textura suave e imaginarse las combinaciones que podría hacer si pudiera comprarlas. Una chaqueta estampada llamó su atención y fue a probársela frente al espejo grande que estaba entre los probadores. Y cuando fue a devolverla a la pecha la vio: una túnica de algodón de buena calidad que tenía como único adorno un broche dorado con una lechuza.
      No supo en qué momento tuvo la idea.  Miró hacia dónde enfocaba la cámara y dónde se encontraban ahora las vendedoras que atendían a otra cliente. Pensó que la pieza se vendería igual sin el broche, con lo que no perjudicaría a nadie y tomó la decisión. Disimuló fingiendo interés por otras piezas de ropa y desprendió fácilmente el broche en el momento en que la amiga salía del probador.  Descubrió que cabía en el espacio exacto de la palma de su mano y que era muy fácil ocultarlo mientras la otra pagaba la ropa que había elegido llevar.          
     Se quedó esperando a que la detuvieran en la puerta de salida sin que se le cayera ni una gota de sudor.  Desde entonces, cada vez que entra a una tienda vuelve a sentir la tentación de llevarse algo sin pagar. No ha vuelto a repetir la hazaña pero le gusta saber que podría hacerlo si quisiera.