Mostrando entradas con la etiqueta Novela criminal norteamericana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela criminal norteamericana. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de julio de 2012

Sobre Último recurso de Michael Connelly


“Después de tres años de retiro, Harry Bosch está de vuelta en la unidad de Casos Abiertos del Departamento de Policía de Los Ángeles. Trabajando de nuevo con su antigua compañera Kiz Rider, intentará cerrar algunos casos no resueltos. Rebecca Verloren, una joven mestiza, fue brutalmente asesinada diecisiete años atrás. Las nuevas tecnologías han permitido extraer el ADN de una muestra de sangre hallada en el revólver Colt 45 utilizado para cometer el crimen. La sangre corresponde a Mackey, un hombre que forma parte de un grupo de supremacistas blancos, lo cual les hace sospechar que el móvil del crimen ha sido racial.”

Nacido en 1956, Michael Connelly es uno de los principales escritores norteamericanos de novela negra en la actualidad. Formado en periodismo y admirador de Raymond Chandler, trabajó durante tres años como reportero criminal antes de dedicarse a escribir. Muchas de sus obras están basadas en sus experiencias como reportero.

Deuda de sangre (Work Blood en el título original), una de sus novelas, fue llevada al cine en 2002 con dirección y papel protagónico de Clint Eastwood.

Confieso: he leído peores novelas de Connelly pero también las he leído mejores. Confieso: extraño al escritor parco de palabras y seco de adjetivos de Hielo negro, el más “hamettiano” de sus libros. Aún así es esta la novela que más se acerca a Ciudad de huesos, la primera (y mi preferida) que leí del autor. Antes lo había intentado volver a encontrar en Luna funesta, La rubia de cemento y El poeta, que me prestó un amigo. Pero ninguna se acercaba a la calidad de las dos primeras mencionadas: Luna funesta es superficial y melodramática hasta el aburrimiento, La rubia de cemento en exceso dogmática (la mitad del texto reproduce un juicio cuyos pormenores ya ni recuerdo…) y El poeta decepciona en las páginas finales que parecen haber sido escritas para forzar los hechos a encajar porque sí...

Último recurso se queda en el camino: entre las mejores y las peores, el medio término.


domingo, 22 de abril de 2012

Sobre La huella del diablo de Kathy Reichs


Durante un gélido invierno en Montreal, la antropóloga forense Temperance Brennan cava en el suelo helado buscando la tumba donde reposan los restos de la hermana Elisabeth Nicolet, muerta hace más de un siglo, y hoy candidata a la santidad. Un ataúd pequeño y extraño, enterrado en una vieja iglesia quemada, encierra la primera pista del destino de la monja.”


      Hasta aquí la sinopsis que puede encontrarse en la web. Pero ese es sólo el inicio de la novela. Mientras investiga la identidad del ataúd encontrado en la iglesia, Brennan se ve envuelta en diferentes situaciones que, por absoluta magia novelística, terminan conectadas al final. El exceso de coincidencias es propio de este tipo de literatura, ni Agatha Christie se salvaba de hacer con que cada detalle coincidiera. Lo que no me sorprendió para nada aunque reconozco que me aburrí un poco esperando que se estableciera la ligazón entre tantos sucesos desconectados. La verdad es que ningún lector de este tipo de novelas espera escrupulosa verosimilitud o se dedicaría a leer otro tipo de libros. Lo demás, es solamente una cuestión de preferencia.
      Me sigue gustando de Reichs la minuciosidad con que hace las descripciones forenses (la de la metamorfosis que sufren los diferentes tipos de moscas que se alimentan de un cadáver son impresionantes) y, sí, hay que reconocer que esta es una novela bastante inferior comparada a la que leí anteriormente,  Testigos del silencio, pero no me uno a las críticas negativas que he visto en la web. Yo le hubiera recomendado a la autora una mayor dedicación a la investigación de sectas, algo que sí me pareció muy flojo. Se nota el esfuerzo que hace por justificar lo ocurrido al final a través del diálogo de Brennan con el detective Ryan, en mi opinión, totalmente prescindible.  Como lo dije antes, me conformo con que sea buena en lo que Reichs tiene de mejor: sus escrupulosas descripciones forenses que en Patricia Cornwell, por ejemplo, me parecen más superficiales y no me convencen.

     O, tal vez, lo que me esté sucediendo sea que, después de tantas novelas malas, me estoy volviendo cada vez menos exigente con lo que leo… Algo que no me preocupa en lo más mínimo.

jueves, 26 de enero de 2012

Sobre El oscuro pasajero de Jeff Lindsay


     Había leído críticas sobre la obra de Jeff Lindsay (dramaturgo y novelista norteamericano nacido en 1952) y la libertad de creación que se tomaron en todas las temporadas a excepción de la primera. Sentía curiosidad por saber si las novelas tenían el mismo tono de humor negro que la serie. No me refiero al humor negro grotesco y de mal gusto que se ve en algunas películas norteamericanas a las que aborrezco. No, me refiero al humor negro inteligente, mordaz, ocurrente. Pero a la vez liviano, bien escrito, sin esas excesivas descripciones que no hacen más que prometer una profundidad que ya sabemos que está ausente cuando comenzamos a leer el libro o habríamos elegido otra cosa para leer… Como suelen ser las novelas criminales norteamericanas de la actualidad y lo que explica el motivo por el cual la serie se volvió tan popular.

 
      La primera temporada está basada casi totalmente en ese primer libro. Casi, porque el final es diferente. Y si son fanáticos admiradores de Dexter, valdrá la pena la “relectura”. Algunos personajes asumen un matiz diferente al de la serie. Déborah, la hermana de Dexter, es más bonita aunque no más inteligente, la inspectora Laguerta es menos inteligente y más lasciva. Algunos detalles de los asesinatos son más morbosos, aunque parezca imposible.

      La narración a través de los monólogos interiores del protagonista desde su particular perspectiva sigue siendo su principal atractivo.
Jeff Lindsay (en el centro) con los actores protagonistas de la serie