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miércoles, 11 de julio de 2012

Sobre Los gritos del pasado de Camilla Läckberg

      Cuando leí La princesa de hielo, clasifiqué a Camilla Läckberg como una escritora más de novela romántica de misterio, a pesar de haber encontrado su nombre entre la lista de los mejores escritores suecos de novela criminal. Así que Los gritos del silencio resultó una grata sorpresa por lo lejana a su antecesora. Esta es más densa, si comparada a la novela anterior, más liviana y romanticona, y se centra, no en la escritora Érica, sino en su pareja, Patrik, el policía e investigador. Pero con una trama criminal mucho más estructurada. En Los gritos... Érica, que había sido la protagonista de La princesa de hielo, vive en pareja con su novio y sobrelleva un embarazo de ocho meses en una calurosa Fjällbacka, otra grata sorpresa, ya que todas las novelas suecas que he leído están inmersas en el frío polar. Hasta ahora, a menos de 100 páginas del final de un libro de 423 páginas, no tengo la más leve idea de quién puede ser el misterioso asesino de las tres mujeres encontradas desnudas en un barranco, y eso me ha sucedido poquísimas veces. En general, un lector asiduo de este tipo de novelas establece una apuesta por uno de los personajes como el criminal culpable de todas las fechorías y lo mantiene hasta el final, reservándose el placer de decir "lo sabía" al resolverse el misterio.
      Terminada esta lectura me espera su secuencia: Las hijas del frío.
La princesa de hielo

"Tras muchos años de ausencia, la joven escritora Erica vuelve a su pueblo natal, donde ha heredado la casa de sus padres recientemente fallecidos. Erica decide darse un paseo por las calles donde transcurrió los primeros años de su vida, pero tras el aviso de unos vecinos, descubre que su amiga de la infancia, Alex, acaba de suicidarse. Conmocionada, inicia una investigación y descubre que Alex estaba embarazada. La historia da un nuevo giro cuando la autopsia revela que su amiga no se suicidó sino que fue asesinada. La policía detiene al principal sospechoso, Anders, un artista fracasado que mantenía una relación especial con la víctima."

Los gritos del pasado

"La joven pareja formada por la escritora Erica y el detective Patrik disfrutan de unas merecidas vacaciones en la pequeña población costera de Fjällbacka. Erica está embarazada de ocho meses y el calor sofocante del verano vuelve especialmente difícil este último mes de gestación. La última cosa que necesita la joven pareja es un nuevo caso de asesinatos, pero el malhumorado comisario Mellberg le comunica a Patrik que un niño ha encontrado el cadáver de una mujer mientras jugaba.

No obstante, lo más extraño es que junto al cadáver han aparecido los restos de dos mujeres desaparecidas años atrás. En aquel lejano caso, el acusado de la desaparición de las dos mujeres había sido denunciado por su propio hermano. Ahora, será necesario hurgar en el turbio pasado de estos dos hombres unidos por el odio..."

Las hijas del frío

"Detrás de la fachada idílica de la bella población costera de Fjällbacka se esconden terribles realidades y una mano secreta que busca la venganza desde un pasado lejano.
Erica y Patrik acaban de tener una hija, y a pesar de la alegría que trae la pequeña al hogar, la joven pareja debe hacer frente a toda una serie de nuevas preocupaciones. La niña llora mucho, Erica sufre una depresión posparto y Patrik está constantemente cansado."

viernes, 6 de abril de 2012

Sobre Yo soy Dios de Giorgio Faletti

      Hasta la mitad del libro no parece que estuviéramos leyendo una novela negra, sino un drama, así que si está buscando una lectura más ágil se sentirá decepcionado. Pero a partir de la mitad del libro asume el protagonismo definitivo Vivien Light (y no Leigh como la actriz protagonista de Lo que el viento se llevó), la joven y, por supuesto, atractiva detective que debe investigar el descubrimiento de un cadáver entre las vigas de un edificio que está por ser demolido. El romance entre la detective y el díscolo heredero de un millonario que aspira a ser un periodista reconocido para saldar sus deudas, no resulta muy verosímil ni dentro del ambiente novelesco. El paso de la narración en tercera persona a la narración en primera persona en el último capítulo tampoco queda muy clara, así como tampoco la transformación de uno de los personajes “buenos” e inofensivos en el frío y calculador asesino de masas de doble personalidad… pero, en fin… Leíble.


      Nacido en 1950, el polifacético Giorgio Faletti es un artista italiano (cantante, poeta, compositor, escritor, actor y comediante…) que se dio a conocer como novelista en el año 2002 al publicar una exitosa primera novela, Yo mato. Yo soy Dios es una novela criminal del año 2010 que, según los críticos, no está a la altura de esa primera obra. Si alguno de ustedes se atreve a confirmarlo leyendo ambas, me cuenta. Creo que yo no correré el riesgo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Sobre Testigos del silencio de Kathy Reichs


      La primera gran sorpresa: a excepción del nombre Temperance Brennan, nada tienen en común la protagonista de la serie y la protagonista de la novela de Kathy Reichs, esta antropóloga forense norteamericana que se convirtió en escritora conocida a través de la serie Bones. Y cuando escribo NADA, es eso exactamente lo que quiero decir. La segunda sorpresa: está bien escrita. La Brennan de la novela es divorciada, tiene una hija de 19 años, no trabaja en el Jerffersonian y su mejor amiga, que no se llama Ángela (el personaje representado por Micaela Comlin), es asesinada en esta primera novela de la serie. Por supuesto, tampoco hay rastros de ningún Booth que trabaje para el FBI. Al menos no en esta novela. Pero eso sí, vale la pena acompañar la trayectoria de esta otra Brennan, más humana, más creíble, más inteligente justamente por tener los rasgos de humanidad de la que su gemela televisiva carece. La forense que reconoce sentirse afectada por la violencia extrema a la que puede llegar el ser humano, que siente miedo y que lucha todos los días con el alcoholismo, principalmente cuando debe irse a la cama después de un aberrante caso y siente la necesidad de amortecerse con una copa.

      En esta novela, Brennan ha asumido el cargo de Directoa del Departamento de Antropolía Forense de la provincia de Quévec y acaba de llegar a Montreal. La llaman para analizar un cadáver descuartizado y meticulosamente guardado en bolsas de plástico que ha encontrado la policía. Brennan encuentra semejanzas entre este caso y otro que ha trabajado anteriormente y se dispone a investigar. Nada excepcional, un nuevo asesino serial de los que están de modo, pero recordemos que la novela es de 1997.

      Me gustaba la serie Bones, pero la serie Brennan me gusta más. La prosa es cuidada, las descripciones de su trabajo pecan por exceso de exactitud, lo que a veces la vuelve hasta morbosa, pero el lector siempre tiene la impresión de que Kathy Reichs sabe lo que hace, sabe hacia dónde va, conoce su trabajo y te va a conducir de forma segura hasta el final.

Reichs con algunos de los actores de la serie Bones

viernes, 2 de diciembre de 2011

Sobre Los Crímenes de la Luna Llena de Kit Whitfield


La xenofobia desde una mirada alternativa es la interesante propuesta de esta escritora británica que está condimentada con pizcas de ironía bien distribuidas. Recomiendo darle una mirada a esta original novela (Bareback en inglés)escrita por Kit Whitfield que, además de ser un buen ejemplo del deslinde entre los géneros en la época actual (es una novela criminal en un ambiente fantástico), está bien escrita, los personajes son sólidos y no tiene un final predecible. Lola May es una abogada humana del servicio estatal que controla la licantropía  en un mundo donde la mayoría de la población está compuesta por hombres lobo. Su tarea será resolver los asesinatos de dos de sus compañeros de trabajo en un mundo donde “no ser un licántropo es un defecto de nacimiento sumamente extraño”.

Sobre El Coleccionista de John Fowles


    Recomiendo la lectura de El Coleccionista (1963), la primera novela publicada del escritor y ensayista británico John Fowles. Es la historia del rapto y prisión de Miranda Grey narrada en su mayor parte desde el punto de vista de su raptor, Frederick Clegg. Acostumbrados a las actuales películas y series donde desfilan psicópatas y asesinos en profusión, esta novela de trama psicológica es una visión singularísima desde dentro del cerebro enfermo de uno de estos personajes. No por casualidad, Clegg es un lepidopterista, un coleccionador de mariposas, afición que da título al libro y sirve es una analogía a la prisión de Amanda Grey y las víctimas que, se sugiere, vendrán después de ella. Es una obra exquisita aunque no apta para estómagos delicados, por la descripción obsesiva de los detalles del rapto (como la elección de la víctima, vigilancia hasta la captura), de la prisión, agonía y muerte de la joven. Escrita en primera persona incluso en la segunda parte, una transcripción del diario de Miranda Grey que encuentra su raptor después de su fallecimiento, en ningún momento permite la fuga del lector de este ambiente enfermizo y acuciante de la mente de los personajes. Lecturas posteriores parecerán superficiales a los amantes del tema después de la lectura de El Coleccionista.
    Más información en la página web oficial del autor:  http://www.fowlesbooks.com/novelsof.htm. El único inconveniente es que está en inglés.

martes, 29 de noviembre de 2011

Sobre El Largo Adiós de Raymond Chandler


    Acuso formalmente a Dashiell Hammett de ser el causante de que me enamorara de la novela negra. Y cuando me refiero a la novela negra no estoy hablando de la novela de detectives al estilo Agatha Christie donde se plantea un enigma que debe dilucidarse, ni de las actuales mezclas de ciencia forense y a-quién- mato- de- forma- más-horrible al estilo Patricia Cornwell, sino de la verdadera novela negra que deja de ser lectura fácil de bestseller cuando el autor es alguno de estos dos escritores estadounidenses Hammet  (considerado el padre de la novela negra) y Raymond Chandler. De Hamett sigo enamorada desde que leí Cosecha Roja y El Halcón Maltés en mi adolescencia. Chandler, en cambio es mi pasión de adulta. Creí encontrar un tercero cuando leí de Ciudad de Huesos e Hielo Negro de Michael Connelly  pero no toda su producción tiene la calidad de las dos obras mencionadas.


    El Largo Adiós (1953), obra de madurez de Raymond Chandler (1888-1959), tiene una trama tan compleja que te mantiene en vilo permanentemente. Cuando crees tener la respuesta a algunos de las misteriosas conductas de sus personajes, Marlowe, detective particular y narrador  protagonista se encarga de echártelo abajo con su desconfianza cínica de las clases adineradas entre las que se mueve, sin embargo, hábilmente y una conducta de una rectitud intachable. Ver el mundo como lo ve Marlowe es un placer innegable. Nada tiene que merezca destacarse en la oficina o en la casa, nada teme perder pues vive solo, es un hombre seguro de sí mismo y de que su postura en la vida es la correcta sin necesidad de andarse justificando. Cuando quiere darle una mano a un borracho, Terry Lennox, al que ayuda y con el que simpatiza, aún después de ser acusado de asesinar a su acaudalada mujer, quieres mudarte a su departamento y ver la vida de la forma cínica pero honrada en que la ve él. Y lo haces, a través de la lectura. Es uno de esas novelas narradas de tal modo que entras en la piel, asumes la mirada del protagonista pero no ves dentro de su cerebro, porque las intenciones de Marlowe son sus acciones.   Digno de vivenciar especialmente el enfrentamiento verbal entre el detective y el policía que lo usa para detener a un importante maleante. Todo la dureza y el cinismo que destila cada uno defendiendo su punto de vista lo solucionan al final tomándose una copa juntos.