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lunes, 2 de enero de 2012

Sobre La senda oscura de Åsa Larsson

    Rebecca Martinsson vuelve a vivir en la casa de su abuela en Kiruna mientras se recupera de un trastorno siquiátrico originado por la pérdida de su amigo asesinado en un episodio que casi le cuesta la vida también. Acepta un trabajo como fiscal de distrito hasta que Anna-María Mella, la inspectora jefe, le pide ayuda en una investigación sobre el asesinato de Inna Wattrang, jefa de información de Mauri Kallis, dueño de una importante compañía minera, Kallis Mining. Hay continuos saltos en el tiempo: a la infancia de Rebecca, a la de Mauri Kallis, a la de su hermana Ester… No resultan pesados, cumplen su función: humanizan y dan vida a los personajes. Me paso toda la novela esperando a que intenten asesinar de nuevo a Rebecca Martinsson, como en las dos novelas anteriores. El giro romántico es inesperado pero no impropio. Admiro más a Åsa Larsson  por no colocar toda la carga de la acción sobre su protagonista. Ya tendrá oportunidades: planea escribir tres novelas más sobre ella. Es que ahora todo tiene que venir en serie, lo sabemos. Igual me gusta Ana-María Mella, madre de cuatro hijos, tan obstinada, tan humana… y su compañero, Sven-Eric Stanacke, con su inusual bigote a lo Hercule Poirot, y su gato muerto… La senda oscura carece del lirismo de Sangre derramada, pero mi impresión puede deberse a que me enamoré de la primera que compré y me dura el enamoramiento. También me gusta el paisaje, la nieve que cubre hasta la mitad del cuerpo, eso tan europeo, tan alejado de nuestra realidad. Es uno de esos escritores que logra plasmar de forma tan realista la humanidad de sus personajes que hace que los lectores nos encariñemos con sus particularidades. Ese es el cimiento de sus novelas. Si quieren conocer cómo construye el resto de la casa, les recomiendo leerlas.






lunes, 26 de diciembre de 2011

Sobre Aurora boreal de Åsa Larsson

      Hasta la mitad del libro no se parece a la primera novela que leí de Åsa Larsson. Como si fuera el primer libro que escribe (y así es, fue publicado en 2003), como si le costara encontrar su voz, su propio ritmo. Pero cuando lo encuentra… allí está la autora de la que me enamoré perdidamente al leer Sangre derramada (su segunda novela, de 2004). No pensé que una novela negra pudiera ser hermosa o hasta poética hasta que leí a Larsson que, dicho sea de paso, no tiene ningún parentesco con el otro Larsson, Stieg, el de Los hombres que no amaban a las mujeres. Ningún parentesco ni nada en común, solamente la nacionalidad y el tema sobre el que escriben: ambos son autores actuales de novela negra.

      Nacida en Uppsala en 1966 y al igual que la protagonista de sus novelas, Åsa Larsson estudió leyes y trabajó como abogada tributaria. Los personajes de sus novelas son interesantes sin ser agradables, las descripciones del paisaje te hacen querer dar un paseo por Kiruna (el pueblo minero donde ambienta sus novelas ubicado cerca del Círculo Polar Ártico), la trama es original sin salirse de las reglas del género y el estilo, propio de la autora.


      En Aurora boreal un predicador protestante, Víktor Strandgard,  fue brutalmente asesinado en su iglesia y dos policías, con la ayuda de la abogada fiscal Rebecca Martinsson, buscan hacer que las personas implicadas descubran sus secretos para poder encontrar al asesino. El punto fuerte de esta novela son los personajes femeninos: Anna-María Mella, una policía embarazada, Sanna Strandgard, hermana del predicador asesinado que llama a Rebecca para que la ayude, y la protagonista, Rebecca Martinsson, que acude renuente en auxilio de su amiga de infancia y resuelve el asesinato de un modo nada convencional…


      Aurora boreal vale la pena si te sucede lo que a mí: leí primero Sangre derramada, me enamoré de la autora y quise saber qué sucedió anteriormente con la protagonista, más madura y reconcentrada en la segunda novela. Pero si quieres comenzar con el pie derecho, no pierdes nada si decides saltarte esta primera y seguir con la siguiente. Cada obra es un todo en sí, tiene un ambiente propio (aunque el lugar geográfico sea el mismo) y la protagonista evoluciona de una entrega a la otra. Así que… a atreverse. Por mi parte, voy en pos de la tercera que ya vi en una librería de Melo: La senda oscura.


    Los suecos le dieron a Åsa Larsson el Premio a la Mejor Primera Novela Negra por este libro y la convirtieron en película en el año 2007: http://www.youtube.com/watch?v=v4Wp5NipLRY

martes, 29 de noviembre de 2011

Sobre El Largo Adiós de Raymond Chandler


    Acuso formalmente a Dashiell Hammett de ser el causante de que me enamorara de la novela negra. Y cuando me refiero a la novela negra no estoy hablando de la novela de detectives al estilo Agatha Christie donde se plantea un enigma que debe dilucidarse, ni de las actuales mezclas de ciencia forense y a-quién- mato- de- forma- más-horrible al estilo Patricia Cornwell, sino de la verdadera novela negra que deja de ser lectura fácil de bestseller cuando el autor es alguno de estos dos escritores estadounidenses Hammet  (considerado el padre de la novela negra) y Raymond Chandler. De Hamett sigo enamorada desde que leí Cosecha Roja y El Halcón Maltés en mi adolescencia. Chandler, en cambio es mi pasión de adulta. Creí encontrar un tercero cuando leí de Ciudad de Huesos e Hielo Negro de Michael Connelly  pero no toda su producción tiene la calidad de las dos obras mencionadas.


    El Largo Adiós (1953), obra de madurez de Raymond Chandler (1888-1959), tiene una trama tan compleja que te mantiene en vilo permanentemente. Cuando crees tener la respuesta a algunos de las misteriosas conductas de sus personajes, Marlowe, detective particular y narrador  protagonista se encarga de echártelo abajo con su desconfianza cínica de las clases adineradas entre las que se mueve, sin embargo, hábilmente y una conducta de una rectitud intachable. Ver el mundo como lo ve Marlowe es un placer innegable. Nada tiene que merezca destacarse en la oficina o en la casa, nada teme perder pues vive solo, es un hombre seguro de sí mismo y de que su postura en la vida es la correcta sin necesidad de andarse justificando. Cuando quiere darle una mano a un borracho, Terry Lennox, al que ayuda y con el que simpatiza, aún después de ser acusado de asesinar a su acaudalada mujer, quieres mudarte a su departamento y ver la vida de la forma cínica pero honrada en que la ve él. Y lo haces, a través de la lectura. Es uno de esas novelas narradas de tal modo que entras en la piel, asumes la mirada del protagonista pero no ves dentro de su cerebro, porque las intenciones de Marlowe son sus acciones.   Digno de vivenciar especialmente el enfrentamiento verbal entre el detective y el policía que lo usa para detener a un importante maleante. Todo la dureza y el cinismo que destila cada uno defendiendo su punto de vista lo solucionan al final tomándose una copa juntos.